“INDEG –Escuela de Gerencia- es una institución sin fines de lucro, con diez y siete años de presencia en el Ecuador, creada con la finalidad de impartir formación integral a las personas que pertenecen a los mandos medios y directivos de las distintas empresas, instituciones u organizaciones del Ecuador y el mundo.”


jueves, 19 de julio de 2012

Cambio superficial


Por: Diego Ignacio Montenegro

Los seres humanos tenemos una tendencia a la negación. Es un mecanismo de protección natural contra la crítica que puede afectar el ego y la posición. Muchas veces nos creemos nuestras propias mentiras, o insistimos en dar una respuesta, asumiendo que somos inconscientes de lo que podría pasar con las decisiones tomadas, cuando la realidad es que tenemos perfecta conciencia de lo que podría suceder.

Si esta lógica (aceptada o no por cada uno) la trasladamos al campo empresarial, y más específicamente a la gestión del cambio, vemos que se convierte en una innegable realidad: sabemos que el cambio es necesario (el cambio disciplinado, ordenado), pero nos engañamos retardándolo o minimizando el impacto de no tomar decisiones oportunas. O lo que es peor, le damos una connotación de “cambio” a cualquier mejora en la organización por mínima que sea. Esto equivaldría a decir que, mejorar la fachada de las oficinas corporativas con un poco de pintura, constituye un cambio empresarial relevante.

La escala de cambio, y podemos incluir el esto también al proceso innovador, podría tener varias interpretaciones:


En un extremo, se tiene al Status Quo que representa una situación de NO-Cambio; lo contrario, se conoce como Cambio Disruptivo, es decir, provocar un cambio (y esta es la acción clave) permanente y sin descanso en la organización. El final de la etapa de Status Quo, y el inicio de la sección Disruptiva se llama Cambio Radical.

Entonces, cualquier acción “innovadora”, cercana al Status Quo constituye realmente una mejora, que puede ser continua si la organización tiene una disciplina y constancia sobre acciones ordenadas (cómo muestra la gráfica). Si las acciones de mejora comienzan a ser distintas, nuevas y diferentes, podríamos entonces mencionar que constituyen una real innovación, y estaríamos en el hito de la radicalidad. De aquí en adelante las ideas son explosivas, impredecibles, de difícil manejo, de más complicado orden.


La mayoría de organizaciones hacen mejora continua (algunas ni eso, permanecen inmóviles) y piensan que tienen innovación, este vendría siendo un estado de inconsciencia. Algunas saben que las mejoras realizadas NO permiten una preferencia de sus consumidores, sin embargo, insisten en realizarlas. Claramente existe conciencia, pero con una inconsistencia de enfoque.

AC/DC es una banda de Rock radical. Desde sus inicios hace más de 40 años demostró innovación (vea a un Angus Young vestido de colegial en el escenario, por ejemplo). Generación tras generación se ha ido adelantando a los gustos del mercado. Su última asociación con la película IRON MAN 2, demuestra un claro interés por llegar a los más jóvenes de la generación Y, y a los niños Z. Su vigencia es tan notoria, que siguen tocando en vivo para audiencias de más de 80.000 personas. Young y su banda tienen un promedio de más 60 años de edad.



Y si disrupción se trata, hay que entender a Apple con su Apple III de los años ochenta, o su Mac y, por último, Ipad. O piense en Circo del Sol con su mezcla (guionización[1]) entre circo y ópera. O en 3M y su catálogo de productos disruptivos para el uso personal o industrial.

¿Cómo estamos entonces llevando los procesos de cambio? ¿se cuenta con las herramientas necesarias para el desarrollo de ideas creativas en las personas? ¿Qué tipo de cambio se está aplicando? ¿Es este relevante para el cliente? Todos estos cuestionamientos deben llevar necesariamente a una “consciencia” clara del proceso y sus consecuencias.



[1] Guionización se refiere a una cultura de copiar y pegar, combinar las cosas de una forma nueva.