“INDEG –Escuela de Gerencia- es una institución sin fines de lucro, con diez y siete años de presencia en el Ecuador, creada con la finalidad de impartir formación integral a las personas que pertenecen a los mandos medios y directivos de las distintas empresas, instituciones u organizaciones del Ecuador y el mundo.”


martes, 31 de enero de 2012

CAMBIO VERSUS MAQUILLAJE

Por: Diego Ignacio Montenegro


El cambio debe llevar a la innovación o la innovación al cambio. Peor aún, ¿Qué es realmente un cambio? Podríamos decir que la habilidad que tienen las personas para todo el tiempo reinventarse (o cambiar); hacer que sus ideas se apliquen en las organizaciones, llegando al final a una innovación. En otras ocasiones (no menos frecuentes), la innovación empresarial, producto de la creatividad de los individuos, hace que la organización (vista desde la perspectiva de un modelo vivo) tenga que impulsar a que las personas se muevan necesariamente, que se sometan a la fuerza del cambio o que tengan que abandonar la empresa por su falta de adaptación a esta nueva fuerza impulsora.

En definitiva, parecería ser que un real cambio requiere que se haga algo distinto de lo que se hacía antes, mejor si es radical o revolucionario (a pesar del desgaste de la palabra), pero que vaya a influir poderosamente en alguien; que a lo mejor no sabe ni pensaba que el producto, resultado de la innovación, pudiese existir. Si el cambio es pequeño, una modificación sutil o un “maquillaje” necesario para conservar en algo la atracción, no se está en el terreno del cambio, sino de la mejora continua; que bajo ningún concepto es despreciable, pero que si carece de la radicalidad suficiente para sorprender e impresionar gratamente.
 
4:59 am., he considerado que el ordenador MacBook Pro de Apple es extremo. Fui de los primeros usuarios de un ordenador comercial, allá por la década de los ochenta (por coincidencia un Apple III), así que conozco algo de la historia. Es la ventaja de alguien de la generación “X”, que ha visto los dos mundos: el análogo y el digital. La máquina de escribir y la revolución digital, el walkman de cinta magnetofónica y el ipod. Pero luego de esa primera experiencia temprana, no me acuerdo haber usado otro computador que no fuera un PC; y aquí estoy, a las 5:08 de la mañana, sentado frente a una MacBook, sin el menor cargo de conciencia por haber abandonado una historia de más de veinte años con las PC´s. Y se me considera un adoptador tardío, posiblemente por el miedo al cambio o a complicarme la vida con un nuevo formato distinto al conocido.


Es que a veces la regularidad afecta tanto a nuestras vidas, que dar el paso es difícil. Lo mismo sucede en las empresas, que dejan de lado a la innovación por centrarse en el día a día, eliminando por completo la posibilidad de que haya “sorpresas” en la operación cotidiana. Tanto el cambio como la consecuente innovación (o al revés) requiere apuntar en grande, a la cúspide. No puede ser desperdiciado el momento oportuno con ejercicios incompletos, aislados o insuficientes. Pero en determinado instante, irse en contra de la cultura establecida dentro de las organizaciones, de los valores y creencias de las personas, puede ser una tarea compleja que desgasta la oportunidad de cambio. La respuesta está en la dirección de las empresas, en el ejemplo de los directivos; en la manera de generar objetivos, planificar, buscar recursos, evaluar y motivar a los colaboradores. Los líderes deben hacer posible que sus ideales sean compartidos por todos dentro de la empresa, que las personas se inmiscuyan en los proyectos, que los vean como suyos, y que visualicen los beneficios futuros.

Los directivos (este término necesariamente contiene el adjetivo de líder) también deben dirigir la innovación favoreciendo la experimentación y el conocimiento, afrontar las adversidades junto con el equipo como referentes para el compromiso del resto de integrantes. La innovación requiere introducir cambios en la forma de funcionar para transformar nuevas ideas en resultados[1]. La responsabilidad es de todos dentro de las organizaciones para conseguirlo, pero sobre todo, de líderes conscientes que puedan imprimir su “sello personal” en este proceso, que sin lugar a dudas tendrá una dosis de su estilo propio; pero abriendo paso a las ideas, a las corrientes distintas, al pensamiento divergente y a la diversidad.



[1] Vilá Vilar, Joaquín. IESE Business School

lunes, 9 de enero de 2012

Más allá del 2011

Por: Diego Ignacio Montenegro    

A nivel personal es muy posible que se haya hecho propósitos al comenzar el nuevo año, y es muy probable también que sean los mismos que se hicieron un año atrás. Si los anteriores se cumplieron, felicitaciones. Si no, existe siempre la posibilidad de la redención y la virtud de la constancia.

Algo similar sucede con las empresas. Esta es la estación de los análisis, en esencia financieros. De los interminables informes, cifras e indicadores; muchos de ellos importantes y  pocos relevantes. La intención es buena: tomar las mejores decisiones para el siguiente período. Decisiones basadas en resultados económicos que modifiquen la estrategia venidera (o mejor dicho los planes y actividades). Fundamentalmente, un trabajo en el nivel básico y mecanicista de la organización: ver costos, mejorar (o disminuir) estructuras, revisar acciones y cumplir objetivos. Bien para la eficacia, poco (o nada) para la atractividad o la trascendencia.


Valdría la pena mirar más allá. En lo personal, considero dos los puntos radicales para el razonamiento (sobre muchos más que pueden ser indispensables): el branding  y el talento diferenciador. El primero, tal vez moviéndose entre el peldaño básico y el de competencias diferenciales; y el segundo, más encaminado a trabajar entre lo diferencial y la real misión empresarial.

Sobre el término “branding” (gestión de marcas) se ha hablado y escrito mucho. Pero creemos que se ha trabajado demasiado sobre la forma y no en el fondo. Mucha dedicación a los logotipos, al eslogan, a los diseños de empaques y a la publicidad de película. Esbozos, esquemas y planos por todos lados. No es criticable hacerlo, al contrario, existe toda una industria de desarrollo del branding que busca hacer más notoria a la marca. Primera parte de la ecuación resuelta, pero no es la única. Hay que enfocarse más en las promesas, en los significados y en la personalidad de marca. Aquí es donde la gerencia de la marca alcanza su máxima expresión y se conecta con el otro elemento  crítico: el talento.
Los logros financieros son consecuencia directa de esta interacción. ¿Qué tiene el producto que lo hace especial, deseado o peculiar? ¿Para quién es representativo? ¿Por qué se quiere imitar a los que lo usan? ¿Cómo transforma o modifica los hábitos del diario vivir? Preguntas fáciles de hacer, complicadas de contestar, si no se ha trabajado en modelos más avanzados de administración.


Las personas influyen en las personas. Las organizaciones están compuestas de micro sociedades, generalmente con un fin común: resolver las privaciones reales de los clientes y colaboradores. Pero se debe reconocer que no todos los componentes de  estos denominados “consorcios vivos” tienen las misma disposición, actitud o talento. Desde una perspectiva humanística, podemos decir que la clave está en la voluntad. Pero la voluntad en un mundo de downsizing[1] de valores, es muy difícil de cultivar, promover y motivar. Las empresas requieren seres conscientes, con responsabilidad absoluta, integridad notable y humildad; con habilidades interpersonales como el poder de una comunicación sincera, negociación equilibrada, coordinación eficaz y maestría emocional[2]. La última condición hace posible a las anteriores. Se requiere talento que domine las pasiones dañinas, sin necesidad de reprimirlas.

Ahora que tiene por delante el estado de pérdidas y ganancias, también sería procedente vincular a las decisiones para el 2012, el balance del branding y el de los colaboradores conscientes. Establecer un análisis profundo, le puede tomar un largo tiempo. La información que al final se puede obtener vale la pena el intento.





[1] Término que hace referencia a la reducción de tamaño.
[2] Basado en los estudios de Kofman, Fredy.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Negociación proyectiva


Por: Diego Ignacio Montenegro

Los negociadores más experimentados tienden a una estrategia de “Taylor Made”[1] para cerrar sus tratos; tácticas que miren las necesidades antes que las posturas de los intervinientes, sus fuentes de poder desde lo personal hasta el tiempo, su plan “B” o salida en caso de que no se cierre la negociación, el enfoque en resolver el problema, o las causas de la dificultad que ha sentado a las dos partes en la mesa de negociación. Es decir, básicamente lo que la escuela tradicional de negociación de la Universidad de Harvard nos ha enseñado (y con mucho acierto!) durante los últimos años. Esa pasión por cerrar tratos WIN-WIN, por agrandar “el pastel”[2], por mejorar la posición empresarial, siempre nos ha llevado a trabajar en la escala competitiva – colaborativa, en el espectro de los “grises”, y no necesariamente, en el extremo “blanco” o  “negro” de la negociación.

Es así que,  a los gestores de la tipología controladora (y por consiguiente más competitiva) les ha costado mucho trabajar en el plano más informal y flexible que tiene el terreno colaborativo. Su perfil más frío, racional, concreto e impersonal en muchas ocasiones actúa negativamente sobre la confianza necesaria para lograr un trato menos agresivo y más amistoso. En el otro extremo,  se encuentra en negociador soporte, aquel abierto y sentimental, al que le importan las relaciones sobre cualquier resultado, el gestor blando. En el medio, habría que colocar al analítico, formal pero dócil, contrario a la presión e indeciso; y, por último, el promotor, con habilidades sociales, con gusto por las relaciones, aventurero, intenso, creativo e improvisador; el que tiene respuesta para todo, con un “mapa mental” menos esquematizado y más personalizado.

La estrategia de “Taylor Made” requiere de una capacidad personal  “camaleónica”[3], de pasar fácilmente de un estilo a otro dependiendo de las circunstancias y, de cómo se presenta la negociación. De ser “duro” cuándo el otro no concede o es intransigente, a ser “suave” cuando se ve un sincero esfuerzo de la otra parte para llegar a un acuerdo. No es fácil. Nos dominan los modelos mentales y las percepciones que hemos desarrollado a través del tiempo, desde nuestra niñez, a las costumbres del país, a nuestra biología y procedencia. Lo importante es darse cuenta, no tener una sola postura ni a un extremo ni al otro. Evitar la tendencia a satanizar al contrario, pero también a la racionalización conceptual. Rehuir a la presunción de rectitud, degradando al otro a menos que un objeto. Librarse del esquema de una negociación de “suma cero”, pero también de la ingenuidad de que siempre se debe conseguir un trato “ganar-ganar”. De constantemente pelear y confrontar, a todo el tiempo apaciguar. La respuesta a este modelo proyectivo de negociación está en la preparación continua y en el mirar a los detalles. El conocer nuestras propias capacidades y avivar el ser creativo que todos tenemos y que en muchas ocasiones no explotamos para conseguir ser eficaces.          


[1] Estrategia de negociación de acuerdo a las circunstancias que se presentan.
[2] Término que se refiere a otorgar mayor valor a la negociación y conseguir un trato con más beneficio de que el que inicialmente se estaba tranzando.
[3] Término que se refiere a la capacidad del camaleón de adaptarse a su entorno para protegerse o atacar a su presa.

martes, 15 de noviembre de 2011

PROCRASTINATION


Por: Jorge Pallarés.

Esta palabra corresponde a la voz castellana “procrastinación” de cierto sonido cacofónico. Tiene su origen en la palabra latina “procrastinatio” que se traduce como acción y efecto de diferir o aplazar. El término ha venido importado recientemente de la cultura anglosajona,  “procrastination”  que se emplea desde hace tiempo de forma habitual para indicar la actitud de demorar conscientemente la consecución de una tarea.
Esta palabra, se ha adaptado para llenar un vacío y bautizar con una palabra grandilocuente un fenómeno para el que otros términos como "pereza" no eran lo suficientemente descriptivos.
La costumbre de postergar una tarea determinada puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.
Por otra parte, el llamado "síndrome del estudiante" (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite, o estudiar para un examen, lo que en mi época denominábamos “sprint final”) está presente también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite sólo hasta el último momento. Asimismo, se padece procrastinación al coleccionar muchas opciones, como excusa para no decidirse por alguna acción en concreto.
Es un problema de autoregulación y de organización del tiempo. Su solución consistiría, entre otras cosas, en lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano. Quien pospone una decisión, por no sentirse preparado -esperando que todo se resuelva por sí solo- suele aducir que lo hará después ... en cuanto tenga tiempo, con lo que está presentando, en el fondo, una conducta evasiva.
Si esa tarea aplazada no se retoma rápidamente al día siguiente, al otro ya habrá perdido gran parte de su "frescura", a un ritmo que no es lineal. Es decir, postergar un proyecto el doble de tiempo del previsto hace que pierda el cuádruple de motivación. Por eso, al tener que enfrentarse a retomar una serie de tareas pendientes, siempre existe una ligera tendencia a empezar por la más fresca, la menos aplazada ya que, inconscientemente, pensamos del resto: "si ya esperaron tanto, pueden esperar un poco más" y con ello se alimenta la espiral del abandono.


La procrastinación es un vicio de la conducta que lleva al individuo que la padece más que a postergar sus tareas a evitarlas. Es decir, es una actitud evitadora de aquellos trabajos que, independientemente del esfuerzo que se requiera para completarlos, no se identifican como que reporten una recompensa o satisfacción directa. El procrastinador patológico no es una persona perezosa. Simplemente decide invertir sus energías en otras actividades que le proporcionan más placer, o en general un feedback más positivo e inmediato que las que evita (que suelen ser las que más necesita completar).
Existen tres tipos de procrastinación:
▪   Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
▪   Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla.
▪   Por indecisión, típico de las personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión

La procrastinación puede llegar a convertirse en stress, sentimiento de culpabilidad y crisis, una pérdida de productividad personal así como desaprobación por no asumir responsabilidades. Se convierte en un problema cuando impide un normal funcionamiento de las actividades. Cuando se vuelve crónica puede ser un síntoma de desorden psicológico.
Se ha asociado también con el perfeccionismo, una tendencia a valorar negativamente el propio rendimiento, y temor a la evaluación por otros de las propias habilidades.
La forma de evitar la procrastinación, es una adecuada gestión del tiempo y administración del trabajo, proponerse metas cortas pero realizables.
“Si no puedes correr un kilómetro, corre una manzana. Detente cuando lo hayas hecho y la próxima vez intenta correr dos”.

miércoles, 12 de octubre de 2011

De las Ciencias Económicas a la Música


Por: Roberto Proietti - Director Instituto Madero (Argentina)

Uno puede preguntarse: hay alguna relación entre las ciencias económicas, netamente cuantitativas, y la Música?
Si uno estudia ambas cosas se da cuenta de que tienen mucho en común.
La música, tal como la conocemos en occidente, es un método, como la contabilidad, como la auditoría y la economía. Y tiene mucho de cuantitativo, la relación entre los tonos, las notas, los intervalos, etc. tienen relaciones matemáticas intrínsecas ya establecidas.
Por eso no es difícil encontrar, como en mi caso,  profesionales en ciencias económicas tan apasionados por la música.
Se dice que la música clásica es la más perfecta, no solamente por lo creativo, sino porque utiliza todos los recursos del método musical mejorado y completado a través de los años.
El Rock usa muchos menos recursos, por eso hay algunos que les cuesta escuchar ya que suena mucho más básico frente a la complejidad de la música clásica.
Pero no hay que alarmarse, apareció una corriente dentro del Rock , allá por los años 60 que fue ¨progresando¨ hacia la música clásica: el Rock Sinfónico o como se lo llamaba en la década de los 70: Rock Progresivo.
Una banda musical que generó un antes y un después en la música contemporánea, fue THE BEATLES. Cuatro adolescentes de Liverpool, que formando un equipo balanceado entre talento y temperamento, irrumpieron en el Rock y dieron el primer paso en el avance del rock hacia su vuelta al método completo que le dio su origen; la música clásica.
El momento exacto de este primer eslabón fue el disco Sargent Pepper´s lonely Heart club band.
Claro, hacía falta en esa época un instrumento que emulara una orquesta o parte de ella, elemento central en la música clásica. Por otro lado era complicado que gente formada en la música clásica se abaje a tocar con una banda de rock, con músicos poco técnicos y no muy bien formados en música.
Es así que a un Ingeniero industrial se le ocurrió adosar una cinta pre-grabada a cada tecla de un piano, cosa que cuando uno toque una nota salga ese sonido pregrabado que era el tono pero tocado por un instrumento de viento o de cuerdas. Al segundo de salir el sonido, un mecanismo hacía volver la cinta para que se pueda volver a tocar.
Así nació el MELOTRON, fundamental para este acercamiento del rock a la música clásica.
Más adelante, ante el éxito de este instrumento, apareció otro ingeniero inglés el Sr. Moog, que fabricó el primer sintetizador que llevó su nombre
El sintetizador es parecido al melotrón, pero da un paso más, forma sonidos que no pueden ser producidos por ningún instrumento que ha inventado el ser humano, dándole a la banda mayor polifonía.
Ya a la par del lanzamiento del álbum Abbey Road de los Beatles (donde se puede escuchar la canción Because  que es la novena sinfonía de Beethoven pero al revés, siendo a su vez la canción más coral de la banda), comenzaron a aparecer los primeros músicos formados en la escuela clásica, dispuestos a elevar la categoría del rock. Estos músicos provenían del stablishment inglés y habían tenido, aparte de la formación musical, una formación en cultura general muy aguda.
Mientras tanto, los Rolling Stones seguían en el Rock con más vocación al Rock duro, o hard rock.
Es así que se diferencian nítidamente ambas corrientes: por un lado los Beatles, con música cada vez más compleja que inspiran otros conjuntos a hacer rock sinfónico como Génesis, Emerson Lake and Palmer, Yes, Pink Floyd, Queen etc y los Rollings Stones que  inspiran a bandas de rock mas heavy, como Deep Purple, Led Zepellin, The Who, etc.

Genesis, Yes y ELP¨



Estos son las tres bandas más exponentes del rock sinfónico.
Sin embargo hay diferencias entre las tres, de acuerdo al peso de la sinfonía en el total de su música.
En Genesis y ELP , los momentos sinfónicos tienen más peso dentro del conjunto de los temas, en cambio en Yes, existe una prevalencia mayor en el rock con escapes sinfónicos pronunciados. Esto es porque la guitarra eléctrica de Steve Howe es preponderante en el paisaje musical de la banda, no asi en Genesis y en Emerson, donde son los tecladistas los ejes centrales.
Decíamos que este rock es más intelectual, ya que tiene mucho de clásico y es difícil recordar y entender, en una primera instancia, sus composiciones.
Uno tiene que escuchar el tema varias veces, seguir cada instrumento, re-escuchar secuencias, para retener algo de la música. Por eso cada vez que uno escucha un tema resalta partes o notas que no había percibido hasta entonces.
En Génesis se conjugan la genialidad de las sinfonías de Tony Banks (tecladista), muchas de ellas con origen en los solos de Bach, con la genialidad de las letras de Peter  Gabriel
En las encuestas de la Melody Maker (revista inglesa de actualidad de música contemporánea) Génesis siempre llevaba los siguientes premios:
1)      mejor banda en vivo
2)      tercer mejor tecladista ( tony banks)
3)      tercer mejor  baterista ( Phill Collins)
4)      tercer mejor cantante ( Peter Gabriel)

Uno se puede preguntar, porque de este resultado de las encuestas en casi toda la década del 70.
Ser mejor banda en vivo era evidente en esa época, Peter Gabriel, para no generar aburrimiento ante un público que estaba aprendiendo a escuchar esta música compleja, que a su vez exigía de que los músicos se sienten (por eje el guitarrista) cosa que es casi imposible ver en estos tiempos, solía disfrazarse teatralizando las canciones.
Si quieren ver, les recomiendo entrar en Youtube y ver algunos videos de Genesis con Peter Gabriel y ver esos disfraces y teatralizaciones.
Y los terceros puestos eran producto del perfil bajo de la banda y de sus competidores: dos bandas monstruosas en talento: Yes y Emerson, Lake and Palmer

YES
Ya el nombre lo dice todo: un Si a la música Clásica desde el Rock
Aquí la ecuación es más compleja que en Genesis porque todos los integrantes son número 1, el guitarrista Steve Howe que imprime su personalidad a la banda junto con el cantante Jon Anderson
Encuestas
1)      mejor cantante
2)      mejor tecladista ( al menos 5 años de la década)
3)      mejor baterista ( al menos 4 años de la decada)
4)      mejor guitarrista
5)      mejor bajista



Una mención especial a Chris Squire, bajista de Yes, que llevó al bajo a una categoría de instrumento casi solista dentro de la banda e inició un método de ejecución propia que lleva su nombre

Emerson , Lake and Palmer
Tres integrantes que valen por 6.
Emerson tecladista clásico y Palmer, karateca convertido en el mejor baterista de los años 70, con una técnica  impecable y una velocidad y estilo único.
Encuestas
1)      mejor tecladista
2)      mejor baterista
3)      tercer mejor bajista

Bueno, volviendo al comienzo de este artículo, puedo decir que me considero un Contador apasionado por la música, sobre todo por el Rock Sinfónico aunque escucho otros estilos.
En el secundario tuve una banda donde hacíamos canciones de los Beatles donde tocaba la segunda guitarra. Cuando comencé a escuchar, Yes, Genesis y ELP, tuve que ir virando mi atención  hacia los teclados.
Allí me topé con un problema: no había partituras de los arpegios que tocaban estos tecladistas, así es que tuve que agudizar mi oído, para sacar los tonos...cosa que no siempre me salía bien. Toda una fiesta cuando sonaba algo parecido.
Luego comenzaron a encontrarse por Internet los archivos midi, que son secuencias que salen del sintetizador y que se pueden pasar a pentagrama.
Allí puede ir perfeccionando los que había sacado de oído y que esté mucho más cerca de sonar como en la banda original.
Hoy tengo dos teclados: un Roland GW7, Workstation sintetizador, y un Yamaha., ambos conectados a un equipo Phonic de 300 w.
Lo archivos midi permiten que haga sonar por el equipo toda la banda, excepto las pistas de los teclados.
Más o menos dedico una hora por día, se puede decir que es mi cable a tierra.
Se ve que tan mal no suena porque hasta ahora no tuve quejas de los vecinos, aunque sí, muchas veces de mis hijos.
Se hace muy complicado aprender algunos arpegios ya de grande: los integrantes de estos conjuntos comenzaron a estudiar desde la edad escolar en conservatorios y tuvieron la capacidad de crear algo que va a ser irrepetible en la historia de la música occidental, pero pienso que el intento vale la pena.
En resumen: por lo que a mi respecta, es un hobby,  un desafío personal, y una manera de seguir conectado a la voz del alma: la música.
Mi recomendación a los alumnos de la Universidad: que no solamente escuchen la música del momento (de consumo masivo), sino que también escuchen música que exija una cierta atención, que su entendimiento, asimilación y llegada al corazón, suponga un cierto desafío. Vale la pena.
Albums recomendados
Genesis
Fox Trot
Sending England by a Pound
            The lamb lies down on broadway

YES
            Fragile
            Close to the Edge
            Going for the one



Emerson, lake and Palmer

            Brain salad surgery
            Trilogy
            Tarkus