“INDEG –Escuela de Gerencia- es una institución sin fines de lucro, con diez y siete años de presencia en el Ecuador, creada con la finalidad de impartir formación integral a las personas que pertenecen a los mandos medios y directivos de las distintas empresas, instituciones u organizaciones del Ecuador y el mundo.”


miércoles, 12 de octubre de 2011

De las Ciencias Económicas a la Música


Por: Roberto Proietti - Director Instituto Madero (Argentina)

Uno puede preguntarse: hay alguna relación entre las ciencias económicas, netamente cuantitativas, y la Música?
Si uno estudia ambas cosas se da cuenta de que tienen mucho en común.
La música, tal como la conocemos en occidente, es un método, como la contabilidad, como la auditoría y la economía. Y tiene mucho de cuantitativo, la relación entre los tonos, las notas, los intervalos, etc. tienen relaciones matemáticas intrínsecas ya establecidas.
Por eso no es difícil encontrar, como en mi caso,  profesionales en ciencias económicas tan apasionados por la música.
Se dice que la música clásica es la más perfecta, no solamente por lo creativo, sino porque utiliza todos los recursos del método musical mejorado y completado a través de los años.
El Rock usa muchos menos recursos, por eso hay algunos que les cuesta escuchar ya que suena mucho más básico frente a la complejidad de la música clásica.
Pero no hay que alarmarse, apareció una corriente dentro del Rock , allá por los años 60 que fue ¨progresando¨ hacia la música clásica: el Rock Sinfónico o como se lo llamaba en la década de los 70: Rock Progresivo.
Una banda musical que generó un antes y un después en la música contemporánea, fue THE BEATLES. Cuatro adolescentes de Liverpool, que formando un equipo balanceado entre talento y temperamento, irrumpieron en el Rock y dieron el primer paso en el avance del rock hacia su vuelta al método completo que le dio su origen; la música clásica.
El momento exacto de este primer eslabón fue el disco Sargent Pepper´s lonely Heart club band.
Claro, hacía falta en esa época un instrumento que emulara una orquesta o parte de ella, elemento central en la música clásica. Por otro lado era complicado que gente formada en la música clásica se abaje a tocar con una banda de rock, con músicos poco técnicos y no muy bien formados en música.
Es así que a un Ingeniero industrial se le ocurrió adosar una cinta pre-grabada a cada tecla de un piano, cosa que cuando uno toque una nota salga ese sonido pregrabado que era el tono pero tocado por un instrumento de viento o de cuerdas. Al segundo de salir el sonido, un mecanismo hacía volver la cinta para que se pueda volver a tocar.
Así nació el MELOTRON, fundamental para este acercamiento del rock a la música clásica.
Más adelante, ante el éxito de este instrumento, apareció otro ingeniero inglés el Sr. Moog, que fabricó el primer sintetizador que llevó su nombre
El sintetizador es parecido al melotrón, pero da un paso más, forma sonidos que no pueden ser producidos por ningún instrumento que ha inventado el ser humano, dándole a la banda mayor polifonía.
Ya a la par del lanzamiento del álbum Abbey Road de los Beatles (donde se puede escuchar la canción Because  que es la novena sinfonía de Beethoven pero al revés, siendo a su vez la canción más coral de la banda), comenzaron a aparecer los primeros músicos formados en la escuela clásica, dispuestos a elevar la categoría del rock. Estos músicos provenían del stablishment inglés y habían tenido, aparte de la formación musical, una formación en cultura general muy aguda.
Mientras tanto, los Rolling Stones seguían en el Rock con más vocación al Rock duro, o hard rock.
Es así que se diferencian nítidamente ambas corrientes: por un lado los Beatles, con música cada vez más compleja que inspiran otros conjuntos a hacer rock sinfónico como Génesis, Emerson Lake and Palmer, Yes, Pink Floyd, Queen etc y los Rollings Stones que  inspiran a bandas de rock mas heavy, como Deep Purple, Led Zepellin, The Who, etc.

Genesis, Yes y ELP¨



Estos son las tres bandas más exponentes del rock sinfónico.
Sin embargo hay diferencias entre las tres, de acuerdo al peso de la sinfonía en el total de su música.
En Genesis y ELP , los momentos sinfónicos tienen más peso dentro del conjunto de los temas, en cambio en Yes, existe una prevalencia mayor en el rock con escapes sinfónicos pronunciados. Esto es porque la guitarra eléctrica de Steve Howe es preponderante en el paisaje musical de la banda, no asi en Genesis y en Emerson, donde son los tecladistas los ejes centrales.
Decíamos que este rock es más intelectual, ya que tiene mucho de clásico y es difícil recordar y entender, en una primera instancia, sus composiciones.
Uno tiene que escuchar el tema varias veces, seguir cada instrumento, re-escuchar secuencias, para retener algo de la música. Por eso cada vez que uno escucha un tema resalta partes o notas que no había percibido hasta entonces.
En Génesis se conjugan la genialidad de las sinfonías de Tony Banks (tecladista), muchas de ellas con origen en los solos de Bach, con la genialidad de las letras de Peter  Gabriel
En las encuestas de la Melody Maker (revista inglesa de actualidad de música contemporánea) Génesis siempre llevaba los siguientes premios:
1)      mejor banda en vivo
2)      tercer mejor tecladista ( tony banks)
3)      tercer mejor  baterista ( Phill Collins)
4)      tercer mejor cantante ( Peter Gabriel)

Uno se puede preguntar, porque de este resultado de las encuestas en casi toda la década del 70.
Ser mejor banda en vivo era evidente en esa época, Peter Gabriel, para no generar aburrimiento ante un público que estaba aprendiendo a escuchar esta música compleja, que a su vez exigía de que los músicos se sienten (por eje el guitarrista) cosa que es casi imposible ver en estos tiempos, solía disfrazarse teatralizando las canciones.
Si quieren ver, les recomiendo entrar en Youtube y ver algunos videos de Genesis con Peter Gabriel y ver esos disfraces y teatralizaciones.
Y los terceros puestos eran producto del perfil bajo de la banda y de sus competidores: dos bandas monstruosas en talento: Yes y Emerson, Lake and Palmer

YES
Ya el nombre lo dice todo: un Si a la música Clásica desde el Rock
Aquí la ecuación es más compleja que en Genesis porque todos los integrantes son número 1, el guitarrista Steve Howe que imprime su personalidad a la banda junto con el cantante Jon Anderson
Encuestas
1)      mejor cantante
2)      mejor tecladista ( al menos 5 años de la década)
3)      mejor baterista ( al menos 4 años de la decada)
4)      mejor guitarrista
5)      mejor bajista



Una mención especial a Chris Squire, bajista de Yes, que llevó al bajo a una categoría de instrumento casi solista dentro de la banda e inició un método de ejecución propia que lleva su nombre

Emerson , Lake and Palmer
Tres integrantes que valen por 6.
Emerson tecladista clásico y Palmer, karateca convertido en el mejor baterista de los años 70, con una técnica  impecable y una velocidad y estilo único.
Encuestas
1)      mejor tecladista
2)      mejor baterista
3)      tercer mejor bajista

Bueno, volviendo al comienzo de este artículo, puedo decir que me considero un Contador apasionado por la música, sobre todo por el Rock Sinfónico aunque escucho otros estilos.
En el secundario tuve una banda donde hacíamos canciones de los Beatles donde tocaba la segunda guitarra. Cuando comencé a escuchar, Yes, Genesis y ELP, tuve que ir virando mi atención  hacia los teclados.
Allí me topé con un problema: no había partituras de los arpegios que tocaban estos tecladistas, así es que tuve que agudizar mi oído, para sacar los tonos...cosa que no siempre me salía bien. Toda una fiesta cuando sonaba algo parecido.
Luego comenzaron a encontrarse por Internet los archivos midi, que son secuencias que salen del sintetizador y que se pueden pasar a pentagrama.
Allí puede ir perfeccionando los que había sacado de oído y que esté mucho más cerca de sonar como en la banda original.
Hoy tengo dos teclados: un Roland GW7, Workstation sintetizador, y un Yamaha., ambos conectados a un equipo Phonic de 300 w.
Lo archivos midi permiten que haga sonar por el equipo toda la banda, excepto las pistas de los teclados.
Más o menos dedico una hora por día, se puede decir que es mi cable a tierra.
Se ve que tan mal no suena porque hasta ahora no tuve quejas de los vecinos, aunque sí, muchas veces de mis hijos.
Se hace muy complicado aprender algunos arpegios ya de grande: los integrantes de estos conjuntos comenzaron a estudiar desde la edad escolar en conservatorios y tuvieron la capacidad de crear algo que va a ser irrepetible en la historia de la música occidental, pero pienso que el intento vale la pena.
En resumen: por lo que a mi respecta, es un hobby,  un desafío personal, y una manera de seguir conectado a la voz del alma: la música.
Mi recomendación a los alumnos de la Universidad: que no solamente escuchen la música del momento (de consumo masivo), sino que también escuchen música que exija una cierta atención, que su entendimiento, asimilación y llegada al corazón, suponga un cierto desafío. Vale la pena.
Albums recomendados
Genesis
Fox Trot
Sending England by a Pound
            The lamb lies down on broadway

YES
            Fragile
            Close to the Edge
            Going for the one



Emerson, lake and Palmer

            Brain salad surgery
            Trilogy
            Tarkus

viernes, 9 de septiembre de 2011

Equipo y optimismo

Por: Jorge Pallarés

Muchas de las decisiones que se tienen que tomar en una organización hay que tomarlas en equipo y en particular, en los equipos de dirección. Para que las decisiones sean de mayor calidad, un equipo debe ser lo más heterogéneo posible. Si los miembros que componen un equipo de dirección tienen muchas características comunes, probablemente tendrán muchos puntos de vista en común y las decisiones serán de peor calidad, puesto que cuanto más distintos sean los ángulos desde los que se ve una situación, mejor perspectiva se tendrá de ella.



Esta heterogeneidad genera mayores conflictos a la hora de llegar a una decisión. El conflicto es bueno siempre que sea un conflicto cognitivo, es decir, un conflicto sobre el asunto que se está discutiendo. El peligro es cuando se llega al conflicto afectivo, cuando la diversidad de opiniones deriva en adversidad entre las personas.

Es importante que el responsable del equipo, el que en definitiva tiene la última palabra en la decisión, facilite la libre exposición de opiniones. Para ello debe ganarse la confianza de los miembros del equipo, que es una de las cualidades más importantes de un directivo.

En una decisión en equipo no debe haber ganadores y perdedores, sino que debe ser fruto de la aportación de cada uno de los miembros. Para ello, el responsable debe conseguir que el debate se centre en lo que se discute y no sobre quien tiene razón y quien no la tiene. Los equipos pierden toda su eficacia cuando cada bando pretende imponer su alternativa sin atender a las razones de los demás. Es vital para el buen funcionamiento de los equipos de dirección la confianza que pueda inspirar su responsable. Confianza que procede de que no se dude de su capacidad ejecutiva y de que no va a utilizar su poder en beneficio propio sino al servicio de que surja la mejor decisión posible.

En equipo se trabaja mejor en un entorno de optimismo. Esto es más fácil de conseguir cuando se debate sobre las ideas y no cuando se pretende imponer unas opiniones sobre otras.



El optimismo se define como la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. La gran diferencia que marca a un optimista de un pesimista es la actitud con la que se enfrenta a las cosas, las personas optimistas son más perseverantes y exitosas, la actitud optimista se contagia y, por tanto, ayuda a crear entornos de trabajo más exitosos y competitivos. El optimismo es una necesidad, no solo en el contexto que nos ayuda como individuos a ser más felices, sino también en un entorno empresarial convulso, en el que las compañías luchan por salir airosas. Podríamos decir que el optimismo forma parte de las competencias necesarias que debe aportar el personal de una empresa.



Muchas veces el último responsable de una organización, al querer tener la situación controlada e intentar asegurar que todas las cosas salen según su plan, toma él todas las decisiones y espera que sus subordinados las ejecuten tal y como él las ha concebido. No deja margen de actuación.  Esto no hace más que frustrar a su gente reduciéndolos a meros ejecutores.

A las personas en estas organizaciones, que son personas con libertad, con capacidad de aprender y con una dimensión afectiva, si son valiosas,  se les debe facilitar su desarrollo como directivos.

jueves, 18 de agosto de 2011

¿CONTROL COMPARTIDO?


Por: Diego Ignacio Montenegro

¿Los clientes saben lo que quieren? ¿Saben lo que les gustaría tener a futuro? ¿Pensaron alguna vez en zapatos de goma hechos con una resina llamada PCCR Croslite™ o poder comunicarse con detenidos en cárceles a través de una red social? La verdad es que no. ¿Será entonces que las empresas son renuentes a preguntar al consumidor que es lo qué quiere? Tal vez es por esto que dedican mucho tiempo a “imaginar” lo que podría satisfacer gratamente a las personas y diseñan productos en base a esas sospechas o percepciones. No parece una mala idea, considerando que “el cliente no piensa lo impensable”. Entonces compartir con los compradores el poder de decisión sobre el “diseño e innovación” parece algo poco probable; y eso en parte, también puede parecer cierto.



El “miedo” a compartir el control empresarial cediendo espacios (trascendentales) al cliente, hace que las organizaciones se encierren en una sola visión: la de ellos. En la “era de la abundancia productiva”, en la época de la “compra innecesaria y disparatada”, no parece una buena idea; al menos reflexionando que hemos llegado al auge de la  “free comunicación” y el “free love”. 

Entendamos un poco esta tendencia. Antes la interacción con otro individuo era básicamente personal; es así que, el diálogo cara a cara servía para obtener y entregar información, con un componente de “cercanía” que consentía un conocimiento “emocional”. Era el momento del habla sincera y de la contestación honesta, al menos así parecía.



Hoy en día las limitaciones de la vida moderna, como el trabajo extenuante, la esclavitud de las máquinas, la movilidad internacional, el “take one”, entre muchas más; hacen que el “personal touch” haya casi desaparecido. Enviamos flores por teléfono (con un mensaje descargado de alguna página web), descansamos poco, conducimos rápido y leemos  poco; pero sobre todo, nos comunicamos diferente. Redes sociales, mensajería instantánea y códigos propios son plataformas útiles y aceptadas. Claro está, el desgaste es menor y el costo es cero (amamos lo gratis). “Free comunicación” y “free love” en su máximo poder.



Lo anterior tiene un costo humano alto, se pierde la habilidad de relación personal, pero se acentúa la capacidad y el volumen de interacciones. Aparece el “cliente consultor”, se equivoca mucho, da referencias falsas, impone su voluntad; pero también es creador (y mucho) de ideas brillantes y diferentes.
 
El reto es hacer caso siempre a lo relevante. El secreto es el detalle. La habilidad tiene que estar en tamizar lo especial. Hay más datos, por lo tanto, más posibilidades de seguir pistas falsas. Pero si solamente se capta una idea poderosa en su real dimensión y valor futuro, se puede hacer un cambio profundo en un estilo de vida, una organización y hasta en un esquema social.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Brand me


Por: Diego Ignacio Montenegro

Es incesante el crecimiento de marcas personales en una era donde el culto al individualismo favorece notablemente su crecimiento. Hay quienes tienen la ventaja de la visibilidad como Barack Obama o Miley Cirrus, y otros que su personalidad los lleva en el tiempo a ser notorios. J.K. Rowling, la famosa escritora de la saga de Harry Potter, y Homero Simpson son dos marcas que convergen en la segunda categoría. Esto no quiere decir que el presidente Obama no tenga personalidad, simplemente la ecuación tiene una configuración distinta. Hay marcas persona que tienen en un inicio una popularidad excesiva y luego se apagan ,y hay otras que perduran por generaciones debido a las emociones logradas por su distintiva singularidad.



Singularidad tiene “el chavo del ocho”, el personaje de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”. Niño de barriada pobre de la ciudad de México, nacido en la mente fantástica de su creador en el año de 1971, se hizo de un lugar destacado en las marcas perdurables a través de un sello único. Apoyado de elementos como el sentimiento latinoamericano de ayuda al prójimo y rodeado de un grupo de actores “secundarios” que parecían por momentos convertirse en los principales del programa, evolucionó en los corazones de los televidentes hasta superar la barrera generacional y convertirse en un clásico. 


Un “clásico revolucionario”; sin embargo, que conserva su esencia pero que ha podido adaptarse a los nuevos tiempos con una versión animada aparecida en 2006 y recientemente inmiscuido en la “red interactiva”, con la creación de una dirección de twitter de un octogenario “Chespirito”,  que en pocos días consiguió más de un millón de seguidores. El “Brand me” en su máxima expresión. No solamente ventajas funcionales: un buen guión, una cuidada dirección actoral, un horario estelar, un poderoso canal de transmisión; sino un “emotional brand” con reales fortalezas sobre los otros. “El Chavo del Ocho” (ahora con mayúsculas) tiene una superioridad sentimental a través de atributos emocionales que no tiene ningún otro, como en su momento lo tuvo “Charles Chaplin” o “Cantinflas”. Imitarlos, imposible. Buscar otras fortalezas propias,  es el único camino que les queda a otros personajes cómicos.

  
Entonces para la construcción del “Brand me”, el ejercicio es de dos caminos. Por una parte, se debería encontrar una superioridad en atributos (sobre todo afectivos) y además ver cuál es la posición de los competidores en esas particularidades. Si a esto se añade el hecho que muchos no conocen ni siquiera quién es su competencia, entonces nos enfrentamos a una tarea compleja. La búsqueda del “sello propio” es difícil en un entorno visible, confuso, donde las marcas han establecido un “cortar y pegar” para sus protagonistas. Me encanta el carisma de Obama, lo imito y luego le añado la sencillez de Bono de U2 y tengo un “Bono Obama”, al que se le pondrá un nombre llamativo y mercadeable. 





Otro ejemplo interesante de “reinvención” es sin duda Crocs™. Una mezcla interesante de sandalias o “zuecos” que personifica a  la época hippie[1], con la elevada comodidad de una resina de colores; que además permite durabilidad, flexibilidad y eliminación del mal olor. Pero lo más llamativo (y polémico) son los “innovadores” diseños, resultado de variaciones permanentes de la creación original. Amados y odiados, con sinnúmero de apodos, los Crocs™ que comenzaron siendo calzado para marineros, ahora inundan los blogs, las estanterías de centros comerciales y generan un crecimiento de rentabilidad por acción del 2500%!
Son las “Brand A la Carte”. Habrá que ver si estas “mutaciones genéticas” lograrán su cometido de impactar tanto a otras personas, para quedarse por muchas generaciones convirtiéndose en marcas icónicas y de culto.







[1] Movimiento contracultural de la década de los sesenta, caracterizado por su pacifismo extremo, adopción de nuevas formas de vestir y oposición a todo tipo de violencia.

jueves, 28 de julio de 2011

Competitividad ƒ(tendencias)


Por: Diego Ignacio Montenegro

Las tendencias son ideas que inclinan a las personas o empresas hacia ciertos caminos o rumbos de acción. Las tendencias por lo general no son consistentes, comienzan con un rumor sobre una situación determinada, que al final con la transmisión de “boca a oreja”[1] se convierte en una aparente “verdad absoluta”, impulsadas por medios interactivos como las redes sociales, los blogs o el buzz web[2].



La viralidad informática se ha convertido en una “enfermedad” propicia para la implantación de estilos. Ciertas marcas tienen un “olfato” especial para captar posibles cambios y mover a la organización en la búsqueda de ventajas, con base en las predilecciones futuras. Otras, ven en esas directrices la oportunidad para la creación de una nueva categoría sin competencia; el “patio vacío” que los convertirá en líderes de un sector, sin necesidad de entrar en una confrontación directa con nadie.

Estos hechiceros ejecutivos con su  “bola de cristal” al puro estilo de la era “Harry Potter”, generan casi siempre un alto riesgo, que no toda empresa está dispuesta a asumir; pero si la predicción es la correcta, el peligro se convierte en cambio, el cambio en novedad y la novedad en beneficios en el largo plazo; o por lo menos, hasta cuando el “mago” decida hacer otro conjuro que marque una nueva tendencia. Es un juego en ocasiones tan veloz, que ninguna planificación estratégica podría soportarlo. Los planes se cambian por tareas, que se ejecutan a la brevedad posible para no desperdiciar el impacto mediático. Es una suerte de reinvención instantánea, de ajuste camaleónico, de subirse en la ola y aprovecharla al máximo, esperando solamente el momento oportuno para saltar a la siguiente.




Entonces, es imposible seguir pensando en competitividad con la misma invariable propuesta de valor. Aquella apoyada en prestaciones y funcionalidades. La propuesta que habla de términos tan poco emocionantes (o entendibles) como  “pixeles”,  “watts” y  “pulgadas”. Los consumidores exigen algo más holístico[3]. Requieren el “paquete completo”, un producto o servicio nunca antes visto, con prestaciones de calidad, posiblemente; pero además que emocione al extremo y que les haga sentirse útiles y visibles socialmente. Llegamos a la era del beneficio con valores, con niveles incluso espirituales. A  la era del i-pad, de lo orgánico – responsable, de la moda desechable, de la tecnología efímera, del apadrinamiento de causas y de la ecoboga[4].  




[1] Acto de pasar información por medios verbales, como las recomendaciones, de una manera informal y personal, sin la utilización de medios de comunicación tradicionales.
[2] Rumores propagados en la internet.
[3] Una tendencia o corriente que analiza los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan.
[4] Término usado para remarcar la tendencia a la protección del medio ambiente.